Inversores más cautelosos (qué buscan hoy y dónde están poniendo su dinero)

Analizamos cómo cambió el perfil del inversor inmobiliario, qué variables prioriza en el contexto actual y por qué los desarrollos logísticos ganan terreno frente a otras opciones.

En un contexto económico marcado por la incertidumbre y la volatilidad, el comportamiento del inversor inmobiliario comenzó a mostrar señales de mayor cautela, con decisiones más analizadas y una búsqueda más clara de oportunidades que combinen resguardo de valor y rentabilidad.

En mercados como en Tucumán y el NOA, esta tendencia también se hace visible, con un perfil de inversor que prioriza proyectos sólidos, con fundamentos claros y proyección en el tiempo.

“Hoy el inversor está en búsqueda de oportunidades que otorguen tasas de rendimiento que sean mayores a las financieras que hoy se encuentran en el mercado”, señala Sebastián Calafiore, Coordinador General de AGN Desarrollo.

En este escenario, el inversor tradicional, históricamente vinculado al ladrillo como refugio de valor, no desaparece, pero sí evoluciona. Con mayor información disponible y un contexto más exigente, comienza a demandar no solo seguridad, sino también mejores niveles de rentabilidad.

“El inversor de resguardo de valor es un inversor tradicional que existe desde siempre y en mi opinión siempre estarán, aunque con el tiempo se van especializando y buscando cada vez más rentabilidad”, explica.

A su vez, el perfil del inversor no es homogéneo. Mientras algunos priorizan la renta a través del alquiler, otros apuntan a la valorización del activo en el mediano plazo, e incluso conviven perfiles que buscan simplemente preservar capital en activos reales.

“Depende del perfil del inversor y de su cartera”, resume Calafiore.

Uno de los cambios más relevantes en los últimos años es el creciente interés por desarrollos vinculados a la actividad comercial y logística, en detrimento de los proyectos exclusivamente residenciales.

“El inversor empezó a ver en los emprendimientos comerciales una mejor inversión con respecto a viviendas, en donde el producto logístico tiene una muy buena tendencia a nivel país y local”, destaca.

Este cambio de foco responde, en parte, a transformaciones en la economía real, donde el crecimiento del comercio electrónico y la necesidad de espacios de almacenamiento y distribución impulsan la demanda de infraestructura logística.

Al mismo tiempo, el contexto actual también impone un freno en la toma de decisiones. La cautela se traduce en procesos más largos de evaluación, comparación de alternativas y análisis de riesgos.

Sí, por supuesto, el inversor está muy cauteloso al momento de invertir”, afirma.

Frente a este escenario, uno de los factores que puede destrabar decisiones de inversión en el corto plazo es la aparición de propuestas con niveles de rentabilidad atractivos y diferenciales frente a otras opciones del mercado.

Propuestas por encima del 10% anual en dólares es una buena opción para atraer inversores”, concluye.

De esta manera, el mercado inmobiliario en el NOA refleja una transformación en el perfil del inversor, que sin abandonar su lógica de resguardo de valor, comienza a incorporar criterios más estratégicos, comparativos y orientados al rendimiento, en línea con un contexto económico que exige mayor precisión en cada decisión.

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